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¿Cómo se guardan los trajes de flamenca? Trucos de taller para que dure años

Esta es, sin duda, la pregunta del millón cada vez que termina la feria o el Rocío. Después de tanto baile, risas (y quizás algún pisotón), el traje de tus sueños no puede terminar tirado de cualquier manera en el fondo del armario.

En el taller de Astrid Hohle mimamos cada costura cuando fabricamos un vestido, y nos duele en el alma saber que un mal guardado puede estropear un traje artesanal. Por eso, aquí te explico cómo hacerlo en casa para que el año que viene esté impecable, como recién salido de nuestras manos.

Un traje de flamenca es una inversión. Es una pieza de artesanía que, si se cuida bien, puede pasar de madres a hijas. Pero ojo, porque el peor enemigo de los volantes no es el albero, sino un mal guardado durante el invierno.

Aquí tienes los pasos que seguimos las profesionales para que el traje no pierda su forma ni su color.

1. La limpieza: Ni se te ocurra guardarlo sucio

Aunque creas que «está limpio», el sudor, el polvo de la feria o los restos de colonia pueden comerse el color de la tela con los meses.

  • Revisa los bajos: Es donde más se acumula la suciedad.
  • Tintorería de confianza: Si no te atreves en casa (que es lo normal con tejidos delicados), llévalo a una tintorería que sepa tratar trajes de flamenca.
  • Importante: Asegúrate de que esté totalmente seco antes de guardarlo. La humedad es el camino directo al moho y al mal olor.

2. Del revés y con mimo

Una vez limpio, el truco de experta es darle la vuelta. Guarda el traje del revés. ¿Por qué? Porque así proteges el tejido exterior de posibles roces, de la luz y del polvo. Además, si tiene pedrería o adornos, evitarás que se enganchen con otras prendas.

3. ¿Colgado o doblado? He ahí la cuestión

Aquí depende mucho del peso de tu traje:

  • Si el traje pesa mucho: Lo ideal es guardarlo tumbado o doblado con cuidado en una caja grande de cartón (que transpire) o en la parte alta del armario. Si lo dejas colgado todo el año, el peso de los volantes puede hacer que las costuras de los hombros cedan y el traje se «deforme».
  • Si es ligero: Puedes colgarlo, pero usa siempre una percha acolchada y ancha. Nada de perchas finas de alambre que dejan marca.

4. Olvídate del plástico

Este es el error más común. Metemos el traje en la funda de plástico de la tintorería y ahí se queda hasta el año que viene. ¡Error! El plástico no deja respirar el tejido y puede amarillear las telas blancas o crear humedad.

  • Usa fundas de tela: Una sábana vieja de algodón blanca o una funda de tela específica son la mejor opción. El algodón protege del polvo pero deja que el aire circule.

5. El secreto de los volantes: Papel de seda

Si quieres que los volantes no se aplasten y mantengan ese «vuelo» que tanto nos gusta en los diseños de Astrid Hohle, mete un poco de papel de seda entre volante y volante o dentro de las mangas si son de farol. Esto ayuda a que mantengan el volumen original sin viciarse.


Tu traje siempre listo en Astrid Hohle

Cuidar un traje es fácil si sabes cómo, pero si ves que con los años el tuyo necesita un «arreglo», un cambio de volantes o una puesta a punto, recuerda que en nuestro taller propio estamos para ayudarte.

Al ser fabricantes, conocemos cada tejido y cada técnica. Nadie mejor que quien cose el traje para mimarlo después de la feria.

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